Todos los quesos están hechos con leche, sal, fermentos y cuajo, el tener una textura dura, quebradiza, muy húmeda o muy blanda, siempre depende de la acidez a la que trabajamos la cuajada, de la cantidad de agua que nos queda retenida en la cuajada, de la temperatura a la que trabajamos la cuajada y sobretodo de la temperatura y la humedad relativa de la sala de maduración.
Conociendo el comportamiento del queso con cada uno de estos elementos clave, podemos conseguir la textura que nos propongamos.
